¡Como en los viejos tiempos! Desayuna un sabroso sándwich doradito, te decimos cómo hacerlo

Ver un bocadillo y no recordar nuestra infancia cuenta como no haber vivido. milenario eso se respeta, recuerda desayunar o cenar un delicioso emparedado de jamón dorado con queso derretido por dentro y acompañado de una rica leche chocolatada, ya sea fría o caliente. En ambos sentidos, era una bebida que definitivamente no podía faltar, y mucho menos en vacaciones, ¡mientras veíamos dibujos animados!

Ya te acordaste, ¿verdad? Bueno, él no será el elegido. desayuno más adaptarpero una cosa es un hecho: nos reinicia la vida y después de comerlo, todos volvemos a ser niños Y muchachas; nos tomamos los juegos en serio y de la nada somos más felices, porque cuando comes algo que nos pone de buen humor, no queremos dejarlo pasar e incluso reviven ciertas anécdotas que teníamos guardadas ahí en el baúl imaginario de nuestro cerebro.

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