Cómo pensar en el vino

Las otras cosas sí importan. Muchas grabaciones digitales, por ejemplo, usan Auto-Tune, una tecnología que puede cambiar el tono de un cantante si se desvía del tono, pero que puede alterar los swoops y ondulaciones que le dan carácter a la voz. Con la tecnología digital, los productores pueden reemplazar notas vagabundas o sonidos involuntarios. Las imperfecciones se eliminan.

A menudo, sin embargo, la grandeza de una grabación, como el vino, trasciende cualquier error que contenga. Es el sentimiento, la energía y el ambiente que surge a través de un desempeño apasionado. Los pequeños defectos se suman al carácter.

El gran vino, en cierto sentido, es un registro de un tiempo y un lugar interpretados por las personas que cultivaron las uvas y elaboraron el vino. Cuando se altera en la elaboración, el vino ya no ofrece una documentación fiel. El resultado puede ser delicioso, pero ha perdido una dimensión de su carácter.

Las grabaciones analógicas también se pueden manipular. Los productores pueden amplificar la batería, reducir los graves y poner las voces al frente y al centro. Sin embargo, no están cambiando el carácter distintivo de la grabación. Al igual que con el buen vino, todo estaba ahí para empezar.

¿Qué distingue a un vino? No es fácil saber sin experiencia. Con el vino, el contexto es vital. Esto se aplica tanto al momento en que abre una botella (con quién está, la ocasión, la comida que está comiendo, el ambiente, etc.) como a su marco de referencia, es decir, la comparación del vino que está bebiendo con los de tu memoria.

Cuantos más vinos bebes, más amplios son tus puntos de comparación. A menudo he dicho que la mejor manera de aprender sobre el vino es abrir muchas botellas diferentes y prestarles atención. No de una manera obsesiva, en la que anotas cada impresión que pueda pasar por tu mente, sino percibiendo algunos detalles sobresalientes.

Leave a Comment